Qué es el S&P 500 y si se puede ganar al mercado: lo que dicen los datos
El S&P 500 es el índice que reúne a unas 500 de las mayores empresas cotizadas de Estados Unidos, ponderadas por su tamaño en bolsa, y es la vara de medir de casi cualquier inversión en renta variable. Batirlo es posible, pero pocos lo consiguen durante mucho tiempo: en 2025, el 79 % de los fondos de gestión activa de gran capitalización estadounidense rindió menos que el índice, y en los 20 años hasta junio de 2026 la proporción llegó a cerca del 93 %, según S&P Dow Jones Indices. El ahorrador medio suele quedarse incluso por detrás de los fondos que compra, sobre todo por elegir mal el momento de entrar y de salir.
A continuación repasamos las principales pruebas y las contrastamos con un experimento sobre nuestros propios datos de precios: 33 acciones estadounidenses muy conocidas frente a un fondo indexado al S&P 500 entre febrero de 2005 y octubre de 2026.
Qué es el S&P 500 y cómo funciona
Cuando en Estados Unidos se habla de «el mercado», casi siempre se está hablando del S&P 500. Es un índice de unas 500 grandes compañías estadounidenses que selecciona un comité de S&P Dow Jones Indices y que pondera a cada una por el valor bursátil de sus acciones en libre circulación. Adoptó su formato de 500 valores el 4 de marzo de 1957 y hoy representa en torno a cuatro quintas partes del valor de todas las empresas que cotizan en EE. UU. Como pesa más quien más vale, un movimiento de Apple o de Nvidia desplaza el índice mucho más que el de su miembro más pequeño.
Es también el índice que replican muchos de los fondos indexados y ETF más populares entre los ahorradores de España y América Latina. Por eso, cuando alguien presume de haber «ganado al mercado», la comparación natural es con un fondo indexado al S&P 500.
Qué significa realmente batir al mercado
Batir al índice es algo más exigente que ganar dinero. Para que la comparación sea justa tienen que cumplirse cuatro condiciones:
- El mismo periodo. Una cartera entre 2015 y 2025 se compara con el índice entre 2015 y 2025, no con el tramo que mejor le convenga a quien presume.
- Rentabilidad total en los dos casos. La cifra del índice que dan los telediarios no incluye dividendos. Entre el 25 de febrero de 2005 y el 1 de octubre de 2026, el índice de precios del S&P 500 se multiplicó por 6,3, mientras que el SPDR S&P 500 ETF (SPY), con los dividendos reinvertidos, lo hizo por 9,3. La diferencia ronda los 2 puntos porcentuales al año.
- Después de costes e impuestos. Las comisiones de los fondos, la horquilla entre precio de compra y de venta y los impuestos recortan la rentabilidad, y el índice no paga nada de eso. En EE. UU., por ejemplo, las plusvalías netas a corto plazo (las de posiciones mantenidas un año o menos) tributan como renta ordinaria.
- Un riesgo comparable. Una apuesta apalancada en un puñado de tecnológicas puede superar al índice en plena euforia y perder la mitad de su valor en el siguiente desplome. Una comparación honesta tiene en cuenta el riesgo adicional asumido por el camino.
Informe SPIVA: cuántos fondos baten al S&P 500
S&P Dow Jones Indices publica desde hace unos 25 años el informe SPIVA (S&P Indices Versus Active), que enfrenta a los fondos de gestión activa con sus índices de referencia una vez descontadas las comisiones. Tiene un detalle metodológico que pesa más de lo que parece: los fondos que se fusionaron o se liquidaron siguen contando, y cuentan como fracasos. Existen versiones del informe para otros mercados, entre ellos Europa y América Latina; aquí nos centramos en los fondos estadounidenses que compiten directamente con el S&P 500.
| Periodo | Por debajo del índice |
|---|---|
| Año 2024 | 65 % |
| Año 2025 | 79 % |
| Primer semestre de 2026 | 67 % |
| 5 años hasta el 30 de junio de 2026 | 89 % |
| 10 años hasta el 30 de junio de 2026 | 83 % |
| 15 años hasta el 30 de junio de 2026 | 90 % |
| 20 años hasta el 30 de junio de 2026 | 93 % |
Dicho de otro modo, solo alrededor del 7 % de los fondos de gran capitalización batió al índice en dos décadas: más o menos uno de cada catorce. Además, apenas el 37 % de los fondos que existían a mediados de 2006 seguía vivo en 2026. El resto cerró o fue absorbido por otro fondo, por lo general después de malos resultados, así que una lista de los fondos actuales con 20 años de historial ofrece una imagen del sector mucho mejor que la real. Esa trampa se explica a fondo en nuestro artículo sobre el sesgo de supervivencia.
Los años sueltos oscilan mucho: 2025 fue el cuarto peor ejercicio de toda la serie, mientras que 2024 y el primer semestre de 2026 fueron más benignos. Por plazos, en cambio, el patrón es mucho más estable. Para un gestor profesional, con analistas y terminales de datos, superar al S&P 500 en un año concreto es, en el mejor de los casos, como lanzar una moneda al aire. Conseguirlo durante 15 o 20 años es una rareza.
DALBAR y Morningstar: el inversor rinde menos que sus propios fondos
SPIVA pone nota a los fondos. El estudio anual de DALBAR sobre el comportamiento del inversor (QAIB, por sus siglas en inglés) intenta ponérsela a quienes los compran: estima su rentabilidad a partir del dinero que entra en los fondos y sale de ellos. La edición de 2026, publicada en abril, concluyó que el partícipe medio de fondos de renta variable ganó un 17,16 % en 2025, frente al 17,88 % del S&P 500. Esa brecha de 0,72 puntos fue la menor desde 2012. Un año antes había sido de 8,48 puntos: los inversores obtuvieron un 16,54 % cuando el índice dio un 25,02 %. A los partícipes de fondos de renta fija les fue peor en 2025: ganaron un 2,41 %, mientras el índice Bloomberg U.S. Aggregate de bonos subía un 7,30 %.
El informe «Mind the Gap» de Morningstar mide el mismo fenómeno con rentabilidades ponderadas por los flujos de dinero y llega a una conclusión parecida. En los diez años hasta el cierre de 2025, quienes invirtieron en fondos de inversión y ETF estadounidenses ganaron un 8,7 % anual, mientras que los propios fondos rindieron un 9,9 %. Esa diferencia de 1,2 puntos equivale a cerca del 12 % de la rentabilidad total de los fondos, que se esfumó por comprar y vender a destiempo y con importes poco oportunos.
Nadie lleva un censo de las cuentas de valores particulares, así que no hay una cifra exacta de cuántos inversores baten al S&P 500. Aun así, los dos estudios apuntan en la misma dirección: el inversor típico gana menos que los fondos que tiene, y la mayoría de esos fondos gana menos que el índice.
Por qué es tan difícil elegir acciones: el estudio de Bessembinder
En 2018, Hendrik Bessembinder, profesor de la Universidad Estatal de Arizona, publicó en el Journal of Financial Economics el trabajo «Do Stocks Outperform Treasury Bills?» («¿Rinden las acciones más que las letras del Tesoro?»). Analizó todas las acciones ordinarias recogidas en la base de datos CRSP entre 1926 y 2016, correspondientes a 25 332 empresas.
- Solo el 42,6 % de esas acciones superó a las letras del Tesoro estadounidense a un mes durante toda su vida en bolsa, dividendos incluidos. Es decir, unas cuatro de cada siete rindieron menos que la liquidez.
- Más de la mitad tuvo una rentabilidad negativa en el conjunto de su vida bursátil. El resultado más frecuente, con las rentabilidades redondeadas al 5 % más próximo, fue perderlo todo: un −100 %.
- Las 1092 mejores empresas, el 4,3 % del total, explican toda la riqueza neta que creó la bolsa estadounidense, cerca de 35 billones de dólares a finales de 2016. El 96 % restante, en conjunto, rindió más o menos lo mismo que las letras del Tesoro.
- Solo 90 empresas generaron más de la mitad de esa riqueza.
Por eso cuesta tanto batir a un índice. Como lo incluye todo, tiene garantizada la presencia de los pocos gigantes que hacen la mayor parte del trabajo. En cambio, lo más probable es que una cartera de 10 o 20 valores se deje fuera a la mayoría de ellos. Es el mismo argumento con el que el estudio explica por qué las estrategias activas poco diversificadas suelen quedarse por detrás de la media del mercado.
Nuestra prueba: 33 acciones famosas frente al S&P 500 (2005-2026)
Nuestra base de datos guarda series diarias de rentabilidad total: ajustadas por desdoblamientos y escisiones, con los dividendos reinvertidos. La muestra que usamos para este artículo incluye 33 acciones estadounidenses que ya cotizaban el 25 de febrero de 2005, primer día de nuestra serie del SPY. Compramos cada una, sobre el papel, ese día y la mantuvimos hasta el 1 de octubre de 2026 (unos 21,6 años), con los dividendos reinvertidos. Después la comparamos con el SPY en exactamente las mismas fechas. El ETF convirtió cada dólar en 9,35, un 10,9 % anual.
Resultado: 16 de las 33 acciones batieron al índice y 17 no lo consiguieron. El caso más ajustado cayó del lado perdedor: Walmart rindió un 10,87 % anual, frente al 10,90 % del SPY, y se quedó a 0,04 puntos. Cisco, la más floja de las ganadoras, lo superó por menos de 0,3 puntos al año, y las acciones de clase B de Berkshire Hathaway quedaron unos 0,6 puntos por detrás.
| Acción | Valor final de 1 dólar | Rentabilidad anual | ¿Batió al SPY? |
|---|---|---|---|
| Nvidia | 1050 | 38,0 % | Sí |
| Netflix | 432 | 32,4 % | Sí |
| Apple | 248 | 29,1 % | Sí |
| Amazon | 142 | 25,8 % | Sí |
| Microsoft | 29,6 | 17,0 % | Sí |
| JPMorgan Chase | 15,9 | 13,7 % | Sí |
| ETF del S&P 500 (SPY) | 9,35 | 10,9 % | Referencia |
| Walmart | 9,28 | 10,9 % | No, por 0,04 puntos al año |
| Intel | 8,59 | 10,5 % | No |
| Berkshire Hathaway (B) | 8,30 | 10,3 % | No |
| Coca-Cola | 7,69 | 9,9 % | No |
| ExxonMobil | 5,29 | 8,0 % | No |
| General Electric | 3,04 | 5,3 % | No |
| Pfizer | 2,78 | 4,8 % | No |
| Bank of America | 1,87 | 2,9 % | No |
| Citigroup | 0,43 | −3,9 % | No |
De la tabla se desprenden tres conclusiones. La acción mediana del grupo acabó prácticamente donde el índice (9,28 veces frente a 9,35). La media simple de las 33 se dispara hasta unas 70 veces, pero solo porque Nvidia multiplicó su valor por 1050. Entre Nvidia, Netflix y Apple suman el 76 % de las ganancias conjuntas de las 33 acciones: la asimetría que describe Bessembinder, a pequeña escala. Y ni el tamaño ni la reputación de 2005 protegieron a nadie. General Electric, que según Bessembinder figura entre las cinco empresas que más riqueza habían creado en la bolsa estadounidense hasta 2016, apenas multiplicó su valor por 3 en nuestros datos, incluso contando las acciones de GE HealthCare escindidas en 2023. Citigroup, incluso con los dividendos, perdió más de la mitad de su valor.
Por qué importa el plazo
Incluso el índice de referencia puede decepcionar durante una década entera. Con los cierres de fin de mes del índice de precios del S&P 500 desde enero de 1962, calculamos todas las ventanas móviles de 10, 15 y 20 años y su rentabilidad anualizada.
| Plazo | Ventanas analizadas | Mejor | Peor | Mediana | Por debajo del 0 % anual | Por debajo del 3 % anual |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 10 años | 657 | +16,8 % (ago. 1990–ago. 2000) | −5,1 % (feb. 1999–feb. 2009) | +8,1 % | 9,3 % | 22,8 % |
| 15 años | 597 | +15,7 % (jun. 1984–jun. 1999) | +0,8 % (jul. 1967–jul. 1982) | +7,4 % | 0 % | 17,8 % |
| 20 años | 537 | +14,4 % (mar. 1980–mar. 2000) | +2,4 % (mar. 1962–mar. 1982) | +7,1 % | 0 % | 0,9 % |
Diez años no garantizan nada. Aproximadamente una de cada once ventanas de 10 años terminó con el índice más bajo que al principio. La peor fue la de febrero de 1999 a febrero de 2009, el periodo que analizamos en el artículo sobre la década perdida. La mejor terminó en agosto de 2000, cerca de la cima de la burbuja puntocom. Los plazos largos estrechan el abanico, pero no protegen de la inflación: de julio de 1967 a julio de 1982 el índice de precios subió apenas un 13 %, mientras el IPC estadounidense se multiplicaba por 2,9. En poder adquisitivo, y antes de dividendos, eso supuso una pérdida de alrededor del 61 %: fueron los años de la estanflación de los setenta.
El plazo también cuenta a la hora de juzgar el talento. Un gestor que batió al índice durante una década quizá solo estaba bien posicionado para esa década en concreto, algo que encaja con la conclusión de SPIVA de que la proporción de ganadores se reduce a medida que se alarga el periodo de medición.
¿Es la bolsa un juego de suma cero?
En términos absolutos, no. Las empresas obtienen beneficios, reparten dividendos y crecen. El índice de precios del S&P 500 cerró en 70,96 puntos el 2 de enero de 1962 y en 7666 el 1 de octubre de 2026: se multiplicó por unas 108, lo que equivale a un 7,5 % anual sin contar dividendos. Los accionistas, en conjunto, se hicieron mucho más ricos.
Batir al mercado, en cambio, es una competición relativa, y ahí se aplica la lógica del breve artículo que William Sharpe publicó en 1991, «The Arithmetic of Active Management» («La aritmética de la gestión activa»). Cada dólar invertido en bolsa se gestiona o bien de forma pasiva, replicando las proporciones del índice, o bien de forma activa. El dinero pasivo obtiene la rentabilidad del mercado antes de costes. Como el mercado es la suma de ambos grupos, el dinero activo en su conjunto también tiene que obtener la rentabilidad del mercado antes de costes. Después de costes, que son más altos en la gestión activa, el dólar activo medio tiene que ganar menos. Frente al índice, lo que uno gana de más lo pierde otro, y las comisiones dejan el saldo total en negativo.
Lasse Heje Pedersen matizó en 2018 que la igualdad no es exacta: los fondos indexados tienen que operar cuando cambia la composición del índice y cuando las empresas emiten o recompran acciones, y eso deja cierto margen a los gestores activos. La conclusión práctica se mantiene: los inversores activos no pueden batir todos al índice a la vez, y después de costes la mayoría no lo consigue.
Qué implica para un inversor particular
Nada de esto demuestra que nadie bata al mercado. Lo que indica es que los ganadores son difíciles de identificar de antemano y que un historial corto es, sobre todo, ruido. De ahí se derivan algunas consecuencias prácticas:
- El listón es un fondo indexado barato. Sea cual sea el método, la prueba honesta consiste en compararse con lo que hizo un fondo indexado al S&P 500 en las mismas fechas, con los dividendos incluidos.
- Los costes también crecen con el interés compuesto. Una comisión de 1 punto anual sobre una rentabilidad bruta del 10 % deja alrededor de un 17 % menos de dinero al cabo de 20 años.
- Un año demuestra poco. En 2025, aproximadamente uno de cada cinco fondos de gran capitalización batió al índice; a 20 años, uno de cada catorce.
- El comportamiento cuesta dinero de verdad. Las brechas que miden DALBAR y Morningstar reflejan lo que pierden los inversores por meter y sacar dinero a destiempo.
Esto es información general, no asesoramiento financiero personalizado. Los objetivos, la fiscalidad y el horizonte temporal de cada inversor pesan más que cualquier promedio.
Medirse con el S&P 500 a ciegas
La mayoría de quienes están convencidos de que habrían batido al mercado solo recuerdan a los ganadores, un sesgo retrospectivo que tratamos en el artículo sobre el juego de inversión a ciegas. Blindfolio elimina la ventaja de saber cómo acaba la historia. Cada partida abarca un tramo de 10, 15 o 20 años de historia real de la bolsa situado entre 1962 y 2026, y las empresas siempre aparecen con nombres en clave. El jugador puede elegir una década de inicio, y entonces verá las fechas, o jugar una partida aleatoria, la versión totalmente a ciegas, en la que los años quedan ocultos y la época solo se revela al final. El tiempo avanza semana a semana y se puede pausar en cualquier momento. Los titulares reales (con el año oculto en el modo aleatorio) traen noticias sobre la inflación, el empleo y las decisiones sobre tipos, y el tipo de interés de referencia de la Reserva Federal aparece en el depósito bancario. Al terminar se revelan los nombres reales y la cartera se compara con el S&P 500 con los dividendos reinvertidos en el mismo periodo, como si el capital inicial y cada nómina se hubieran invertido en un fondo indexado.
La tabla de ventanas móviles muestra por qué esa comparación es importante: según el tramo, solo por precio el índice rindió a diez años entre un −5 % y un +17 % anual. Para comparar resultados entre amigos o en una clase, todos pueden elegir la misma década de inicio y la misma duración (a cada uno le tocará un tramo distinto dentro de esa década) o jugar partidas aleatorias y comparar qué épocas le han tocado a cada uno. En la presentación del simulador de bolsa se explica cómo funciona una partida.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el S&P 500 y cómo funciona?
Es un índice bursátil de unas 500 grandes empresas estadounidenses, elegidas por un comité de S&P Dow Jones Indices y ponderadas por el valor en bolsa de sus acciones en libre circulación. Representa alrededor de cuatro quintas partes del valor de todo el mercado de EE. UU., y las compañías más grandes son las que más lo mueven.
¿Cuántos fondos de inversión baten al S&P 500?
Según los informes SPIVA, alrededor del 21 % de los fondos activos estadounidenses de gran capitalización batió al S&P 500 en 2025. En los 20 años hasta el 30 de junio de 2026 solo lo logró cerca del 7 %, contando como fracasos los fondos que cerraron o se fusionaron.
¿Se puede ganar al mercado a largo plazo?
Se puede, pero cuanto más largo es el plazo, más difícil resulta: hasta mediados de 2026, el 83 % de los fondos de gran capitalización quedó por detrás del S&P 500 a 10 años y el 93 % a 20 años, después de comisiones. Los particulares tampoco salen mejor parados: según Morningstar, en la década hasta 2025 ganaron 1,2 puntos anuales menos que los fondos en los que invertían.
¿Qué rentabilidad histórica ha dado el S&P 500?
Sin contar dividendos, el índice pasó de 70,96 puntos en enero de 1962 a 7666 en octubre de 2026, lo que equivale a un 7,5 % anual. La mediana de las ventanas de 10 años fue del 8,1 % anual, pero hubo décadas con pérdidas, como la de febrero de 1999 a febrero de 2009.
¿Es la bolsa un juego de suma cero?
No: las empresas generan beneficios y el índice de precios del S&P 500 se multiplicó por unas 108 entre 1962 y 2026. Lo que sí se acerca a un juego de suma cero, antes de costes, es intentar batir al índice, como demostró William Sharpe en 1991; después de costes, el saldo conjunto es negativo.
Intenta batir al S&P 500 sin saber lo que viene
Juega un tramo oculto de 10 a 20 años de historia real de la bolsa, con empresas bajo nombres en clave, y compara después tu resultado con el S&P 500 en el mismo periodo.
Empezar en una época al azarFuentes
- S&P Dow Jones Indices, informe SPIVA U.S. Mid-Year 2026
- S&P Dow Jones Indices, informe SPIVA U.S. Year-End 2025
- InvestmentNews, los gestores activos vuelven a tropezar en 2025 (marzo de 2026)
- Sustainable Investing, Chart of the Week, 28 de septiembre de 2026 (plazos de SPIVA Mid-Year 2026 y supervivencia de fondos)
- Asset Whisper, fondos indexados frente a fondos activos según SPIVA 2026
- DALBAR, nota de prensa del informe QAIB 2026 (abril de 2026)
- DALBAR, nota de prensa del informe QAIB 2025 (brecha del inversor en 2024)
- WealthManagement.com, informe Mind the Gap 2026 de Morningstar (agosto de 2026)
- Bessembinder, H. (2018). Do Stocks Outperform Treasury Bills? Journal of Financial Economics 129(3), 440-457
- Sharpe, W. F. (1991). The Arithmetic of Active Management. Financial Analysts Journal 47(1), 7-9
- Pedersen, L. H. (2018). Sharpening the Arithmetic of Active Management. Financial Analysts Journal 74(1)
- S&P Dow Jones Indices, página oficial del S&P 500
- State Street Global Advisors, ficha del SPDR S&P 500 ETF Trust (SPY)
- IRS (Hacienda de EE. UU.), Topic no. 409: ganancias y pérdidas de capital
- Compra de Bear Stearns por JPMorgan (resumen que cita a The New York Times, 25 de marzo de 2008)
- Escisión de GE HealthCare de General Electric, completada el 4 de enero de 2023 (resumen)
- Datos de Blindfolio: índice de precios del S&P 500 (1962-2026) y cierres diarios de rentabilidad total de acciones y ETF, con dividendos reinvertidos (2005-2026), recalculados el 3 de octubre de 2026
Material educativo, no es asesoramiento de inversión. Los niveles de los índices y las rentabilidades se calculan con precios históricos; las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras.